jueves, junio 01, 2006

La Cegera


Mi profesor de Derecho Procesal de 5º de Derecho, un día, soltó una frase curiosa. Así como quien no quere la cosa, nos preguntó cuáles son las dos profesiones mas importantes de una sociedad. Ante el silencio de todos los presentes del Aula, él mismo dió la respuesta: La de médico y la del juez. Y el motivo salta a la vista; en ambas profesiones se debe ser un excelente profesional. Si se comete un fallo, suele ser desastroso para la persona quien lo sufre.

Del mismo modo, mi profesor de Derecho Administrativo, el Sr. Sequeira afirmó un día que la profesión de jurista que más respetaba, era la de un juez. Sus motivos eran muy contiundentes; pues nos dijo: "Yo no quiero la responsabilidad de tener que decidir sobre lo que es verdad o no".

Estas frases, son anotaciones personales que tenía en mis viejos aputnes de facultad, pues eran en parte, verdaderas pero pequeñas lecciones de deontología jurídica y, frente a esta pequeña recopilación de frases, discutibles, una reflexión: ¿ De qué pasta está hecho el magistrado Del Olmo? Pues si conocía su precario estado de salud para poder instruir el peor atentado terrorista sufrido en España, ¿Por qué siguió adelante? No encuadro a ningún magistrado, que se precie llamarse así, entre la gente estúpida. Entonces, ¿Por qué sigue? ¿Por qué continuar en una especie de fuga hacia adelante, de tal forma que se le prescriben los plazos de prisión, cuando además se la han dado con queso?

Dicen que la comisión disciplinaria del C.G.P.J. posiblemente le sancionará. Yo lo dudo; ya que en el parlamento ya estan maquinando la formula para apartar al Presidente del C.G.P.J. "como sea", por no querer plegarse a los designios de cierto grupo mediático en comandita con el Gobierno. Lo cual... por mucho expediente; no servirá de nada, aunque la Magistrado-Juez Teresa Palacios, le ponga las vergüenzas al aire, tal y como en su informe ha puesto en evidencia. Y no sólo debería hacerlo por la manifiesta incompetencia de dejar en la calle a un implicado del 11-M; sino porque la instrucción judicial, visto lo publicado, es sencillamente inexistente.

Dicen que la justicia es ciega. Así es. Es "ciega" pero no sufre cegera. Recuerdo un libro titulado "La insoportable vergüenza de vivir", escrito por un indigente, de recogía un viejo dicho oriental: "Los jueces deberían actuar cono los jueces en la Antigua China; llevaban gafas oscuras para que nadie supiera a donde miraban". Y cegera es lo único que ultimente hay en la Justicia. Cegera de no querer ver. Cegera de no saber ver. Cegera de no mirar. Por la dignidad de la toga que viste, Sr. Del Olmo, por los 192 muertos de los trenes, y por todos nosotros... una retirada a tiempo puede ser su salvación.

3 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Hablando de jueces, que Grande es Grande-Marlaska.

A estas horas, un poco más de las once, está a punto de hablar en relación a los etarratas.

No es normal la presión a la que está sometido y es delictiva la actitud del (des)Gobierno casi obligándole a prevaricar.

Anónimo dijo...

Sí, la justicia es ciega, pero si se mezcla con la política y eso a la izquierda le encanta, se convierte en una justicia ciega, sorda y muda.
Abrazos

Anónimo dijo...

No me gusta hacer publicidad a este tipo, pero creo que este artículo te gustará, alucina!

http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=4776